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viernes, 5 de junio de 2015

INtenToS En La oSCurIdAd







Esta semana ha sido de altibajos. Sentimientos agradables corrieron por mis venas durante dos días. Luego, la regresión a ese mundo habitado por demonios de mascaras rojas, en donde no tengo escapatoria, porque en verdad no hay una salida, yo, soy el verdugo que con llave y cadena, me digo a mi misma que jamás, podre ser estable.




La razón del porque llegue a esta conclusión, fue, que deje por dos días mi medicamento, lo suspendí porque mi cuerpo comenzó a sumirse en un fastidioso letargo en las mañanas y en las tardes, cosa, que no me dejaba realizar actividades durante el día. Decidí, estúpidamente, anular mi dosis diaria.



Ayer el cielo plomo no solo cayo en un revés de diluvio, sino que mis aflicciones, la tristeza y sobre todo una desesperación horrible me asaltaba en cada parte de mi cuerpo. A las 10: 24 (mas o menos porque no recuerdo muy bien) una sensación de frio me lamia los pies, luego el cabello, después todos los sentidos se vieron abstraídos por un adormecimiento forzado, originado por algún sitio extraño de las circunvalaciones de mi cerebro, el rayo de esos sentimientos descontrolados fulmino todo, caí en la cama, y me arrope como pude. Como un salvavidas tome la mitad de pastilla que reposaba en mi buro, tambaleándome, bebí de la botella de agua, trague el medicamento y me aproxime a las cobijas, envolviéndome en un capullo de confusión y sensaciones aguijoneantes.

Escuche la lluvia, la sustancia ya había hecho efecto, tristemente me sentí reconfortada. Y me dije: "Por lo menos esta noche, los demonios ya no saldrán, ya no pondrán palabras en mi boca y en mi mente, aquellas cosas que no quiero sentir y que no quiero decir. No quiero lastimar a nadie".

La mañana llego y antes de eso una pesadilla de 6 de la mañana cruzo el umbral de mi subconsciente, la muerte de un ser querido, el mas querido, porque sin él puedo asegurar que no habría espacio para mi existencia; abrí los ojos pausadamente, como para asegurarme que aun estaba instalada en la realidad. Descubrí que si, suspire y llore un poco, antes de que el medicamento siguiera haciendo efecto, para quedarme nuevamente dormida.

Mi reloj sonó a las 7:15, me levante y con la droga levitando en mi sangre y organismo, me di cuenta que jamás podría dejarla, porque si la llegaba a suspender de nuevo, eso traería a los demonios y a ella, esa yo que no hace mas que hacerme sufrir.

Hoy como regla, religiosamente esta la pastilla sobre el buro, el arma que me inmovilizara hasta que esta guerra termine, eso sucederá cuando mi existencia se ralentice con el paso de las innumerables noches que sucederá a este demonio, yo.

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